¿Qué pasa en EEUU? La Administración reabre

do your jobEl 1 de octubre cerraba la Administración estadounidense como consecuencia de la oposición de los republicanos a los presupuestos presentados por Obama, con el objetivo de derogar la reforma sanitaria, conocida como Obamacare. El 17 de octubre se marcaba como fecha límite para alcanzar un acuerdo entre demócratas y republicanos con el fin de evitar la suspensión de pagos.

Finalmente, unas horas antes de superar el techo de deuda, tanto el Senado como la Cámara de Representantes llegaban a un acuerdo que eleva el techo de endeudamiento hasta el 7 de febrero y desbloquea el presupuesto federal para reabrir la Administración hasta el 15 de enero.

Sigue leyendo

Anuncios

Françoise Hostalier: “Afganistán es el único país que tiene pilares democráticos en la zona”

Imagen

 Françoise Hostalier (Beauvais, 1953), antigua ministra de Educación en 1995 y diputada durante el gobierno de Nicolás Sarkozy, es una de las personas que mejor conoce la situación de Afganistán desde la intervención occidental en 2001. Como miembro de la Comisión Nacional de la Defensa y de las Fuerzas Armadas, Hostalier escribe al ex-presidente Sarkozy, en enero de 2012, el “lnforme sobre la política de ayuda y desarrollo en Afganistán y la contribución económica de Francia”. Este documento contribuye a la redacción del Tratado de Amistad y Cooperación entre Francia y Afganistán, firmado el mismo año. En el tratado, Francia se compromete a marcar un cambio en su cooperación, de tendencia militar, por una ayuda de aspecto civil. Pero, ¿y ahora qué? A pesar de los diferentes acuerdos, con la salida de las tropas internacionales el año próximo, nos seguimos preguntando cuál será el futuro de Afganistán. 

Sigue leyendo

Los “no-aliados”

digital identity “Quiero que la atención sea para estos documentos y el debate que espero que se produzca en la ciudadanía de todo el mundo sobre el tipo de mundo en el que queremos vivir. Mi único motivo es informar a la población de lo que se está haciendo en su nombre y lo que se está haciendo contra ellos”.

Son las palabras con las que Snowden alegaba su primer envío de documentación secreta de la NSA a The Guardian.

La tajante declaración y sus revelaciones en la entrevista concedida a Der Spiegel, hacen plantearse una serie de cuestiones acerca de la indignación que pueda sentir la ciudadanía.

“Los alemanes, como la mayoría de servicios secretos occidentales, duermen en la misma cama que la NSA”, afirmaba el exempleado de la Agencia. ¿Quiere decir esto que estamos vigilados por todos los frentes?, ¿nos encontramos ante el 1984 de Orwell?

Por un instante, con las declaraciones de Merkel y compañía sobre si estábamos de nuevo en la Guerra Fría y que a los “amigos” no se les espía, se nos podría haber pasado por la cabeza que realmente los dirigentes europeos estaban tan crispados como parecía y que hasta su tratado transatlántico de librecambio (TTIP) se vería mínimamente afectado.

Pero no, como era de suponer, los servicios secretos de estos países estaban “aliados” con la NSA y tenían, y tienen, sus propios programas de espionaje.

Callamos y les dejamos “trabajar”

Volviendo a las palabras de Snowden, cabe confirmar que sí ha creado un debate entre la ciudadanía, puesto que los gobiernos espías están vulnerando uno de los fundamentos de la democracia: el derecho a la privacidad y a la presunción de inocencia. Aún molesta mucho más cuando estos gobiernos democráticos se “alían” con las empresas que tienen todos nuestros datos. Eso sí, que nosotros mismos les ofrecemos al hacer clic en “acepto condiciones y términos de uso”, pero que nunca leemos.

Según informaciones de The Guardian y The Washington Post, el programa Prism de la NSA obtuvo la cooperación de Microsoft, Yahoo!, Google, Facebook, Skype, YouTube y Apple.

Empresas que nos hacen cuestionarios de lo más personal porque desean “ofrecernos” el mejor servicio (es su marketing más beneficioso). Y los gobiernos quieren protegernos contra posibles ataques terroristas, como el propio Obama ha afirmado. Y por eso, al activarse estos avisos de alarma terrorista, callamos y les dejamos “trabajar”, aceptamos la pérdida de nuestra libertad por la seguridad y el bien comunes. En definitiva, como escribe Ramón Lobo, “el ciudadano se repliega a un silencio cómplice, deja de ser ciudadano, pasa a ser súbdito”. E indigna.

Vigilar a los vigilantes

Y, puesto que nuestros gobernantes nos han impuesto ese rol social, llegan a nuestros oídos informaciones tan sumamente inquietantes como que “el máximo responsable de seguridad de Facebook, Max Kelly, se fue de la red para trabajar en la Agencia de Seguridad Nacional”. Aunque se termina aceptando, indigna.

Sin embargo, a pesar de la indignación, seguimos abriendo cuentas en las redes sociales y donando nuestra información, nuestro bien más preciado: nuestra privacidad. Parece que esa “identidad digital voluntaria” que estamos creando, tiene mucho que ver con las pantallas que vigilaban a los siervos del Big Brother descritas por George Orwell.

Será que los únicos “no-aliados” de esta Guerra Fría somos nosotros, el frente ciudadano, el que no tiene las herramientas suficientes para vigilar a los vigilantes. Desde luego, indigna. Pero sigamos debatiendo eficazmente en las redes sobre “el tipo de mundo en el que queremos vivir”, quizá les interese alguna de nuestras ofertas. O no.

Artículo publicado en presseurop.eu el 11 de julio de 2013