¿Qué pasa en Sudán del Sur? Conflictos tribales en el país más joven.

Sudán del Sur, el país más joven del planeta, sufre desde hace varias semanas una ola de conflictos armados en varias regiones del país como consecuencia de la lucha por el poder entre las etnias mayoritarias. A pesar de las recientes conversaciones entre las partes enfrentadas en Addis Abeda, capital etíope, el conflicto no cesa, dejando a su paso más de mil muertos y cientos de miles de desplazados.

¿Por qué es el país más joven del planeta?

La independencia de Sudán del Sur fue proclamada el 9 de julio de 2011, tras cuatro décadas de guerra contra el Gobierno de Sudán, que empleó tácticas genocidas para subyugar a la población del Sur.

Desde el fin del dominio anglo-egipcio de 1956, Sudán del Sur reclamaba su independencia, prometida por los británicos. El autoritarismo político desde Jartum (capital de Sudán), la progresiva imposición de la religión musulmana a los cristianos del sur, y el inexistente reparto de la riqueza proveniente del petróleo, agravaron las reivindicaciones del sur por su independencia.

El Acuerdo Global de Paz de 2005 hizo posible la celebración de un referéndum, que tuvo lugar en enero de 2011, para la autodeterminación y la posterior independencia de Sudán del Sur.

¿Qué etnias están confrontadas?

El país está compuesto por más de 200 grupos étnicos, pero las etnias mayoritarias son las de dinka y nuer. Sudán del Sur se construyó sobre un gran pacto entre estas dos etnias enemigas y mayoritarias.

Son pueblos de tradición guerrera, que poseen dialectos propios y sus propias leyes. Los rebaños de vacas son su mayor riqueza. Los dinka se extienden desde la capital, Yuba, hasta la frontera con el norte, mientras que los nuer son originarios del estado de Jonglei, un territorio junto al Nilo.

Los enfrentamientos entre los distintos pueblos han sido constantes, aumentando desde el conflicto entre John Garang (primer presidente del Gobierno autónomo de Sudán del Sur) y Reik Machar (ex vicepresidente del país) en el seno del Ejército Popular de Liberación de Sudán (SPLA) en 1991, donde 2.000 nuer fueron asesinados en Bor.

La violencia étnica adquiere un nivel alarmante en algunas zonas, como en el estado de Jonglei.

¿Cuál ha sido la causa del actual conflicto?

Los enfrentamientos comenzaron el 15 de diciembre tras la acusación por parte del Gobierno de Salva Kiir (dinka) de un intento de Golpe de Estado supuestamente liderado por el ex vicepresidente Riek Machar (nuer).

La disputa comenzó el verano pasado, cuando el presidente Kiir disolvió el Gobierno y dejó sin poder a la etnia vecina, lo que se interpretó como una ruptura del pacto fundacional sobre el que se asienta el nuevo Estado de Sudán del Sur. Machar tachó la actuación de Kiir como una “tendencia dictatorial”.

Desde hace ya tres semanas, nuer y dinka intentan hacerse con el control de las distintas regiones clave del país mediante enfrentamientos armados.

¿Cuáles han sido las últimas actuaciones?

Los rebeldes de Machar están presentes en Bor, capital del estado de Jonglei, y tomaron Bentiu, la capital de Unity, limítrofe con Sudán y donde se encuentran los principales yacimientos petroleros de Sudán del Sur.

Tras días anunciando posibles conversaciones, las negociaciones entre las partes enfrentadas para intentar resolver el conflicto han comenzado en Addis Adeba, capital de Etiopía. Sin embargo, diversas fuentes apuntan que aún no han comenzado a debatir sobre cuestiones tan importantes como un posible alto el fuego o la liberación de los detenidos rebeldes.

Por otro lado, el presidente de Sudán, Omar al-Bashir, se ha reunido con Salva Kiir, su homólogo sursudanés. Al-Bashir teme que el conflicto paralice la producción de petróleo en Sudán del Sur, lo que supondría una drástica reducción de los ingresos que recibe Sudán por la utilización de la red de oleoductos en su territorio.

¿Qué papel juega el petróleo?

Al alcanzar la independencia, Sudán del Sur se quedó con el 75% de las reservas de petróleo de lo que antes era Sudán. Puesto que Sudán del Sur no tiene salida al mar, para exportar el crudo utiliza dos oleoductos que pasan por Sudán hasta llegar al Mar Rojo.

Durante un año Sudán exigió al Sur el pago de unos derechos exorbitantes por el uso de la infraestructura. Como consecuencia, las exportaciones sursudanesas se colapsaron y ambos países se enfrentaron en una guerra fronteriza.

Puesto que Sudán obtiene importantes ingresos gravando fuertemente el flujo de petróleo a través de su territorio, si se ven amenazados sus intereses, Jartum podría intervenir militarmente, según afirman algunos expertos, aunque las primeras actuaciones han sido las reuniones entre los dos presidentes, Salva Kiir y al-Bashir.

Las instalaciones y las exportaciones de petróleo son de vital importancia para el país, puesto que representan el 95% de los ingresos de su economía.

En cuanto a los intereses internacionales, el conflicto afecta sobre todo a China, que a través de su empresa estatal China National Petroleum Corporation controla la mayor parte de los consorcios de empresas que producen y buscan hidrocarburos en Sudán, uno de los países más pobres del mundo.

¿Cómo ha reaccionado la comunidad internacional?

Varios países africanos -Etiopía, Kenia, Uganda, Sudán, Somalia y Yibuti- están mediando para intentar evitar la guerra civil. Las conversaciones para intentar paralizar los conflictos se están llevando a cabo en la capital de Etiopía, Addis Adeba, a través de mediadores internacionales.

Después de que cuatro soldados estadounidenses resultaran heridos, Barack Obama advirtió que tomaría más medidas “si fuera necesario”. Recordar que EEUU apoyó la independencia del país en 2011.

Marie Harf, portavoz del Departamento de Estado de EEUU, ha declarado que “el Gobierno de Sudán del Sur debe respetar sus compromisos y liberar de forma inmediata a los presos políticos”, puesto que según Harf, “para que las conversaciones sean productivas se requiere la presencia [de los altos cargos rebeldes] que actualmente están detenidos en Yuba”.

Por su parte, la UNMISS, la Misión de la ONU en Sudán del Sur redistribuirá 4.000 soldados de infantería para enviar refuerzos a Bor y a Bentiu, además de la ayuda proporcionada a los miles de desplazados.

¿Cómo poner fin a los enfrentamientos?

En una entrevista con Le Monde, Casie Copeland, consultor del International Crisis Group encargado de Sudán del Sur, afirmaba que el acuerdo entre las partes debe encaminar hacia la reconciliación política.

Copeland manifestó que es necesario reparar la brecha étnica existente en el país a través de una reconciliación nacional, implicando a políticos y militares.

La democratización y el pluralismo político deben ser características básicas para poner fin a los conflictos que desde hace tantos años ahogan al país, según el consultor, añadiendo que la represión contra la población civil y los medios de comunicación debe detenerse de inmediato.

Además, una guerra civil sería algo imposible de asumir para una población desgastada por décadas de hambre y conflicto.

Artículo publicado en elinquirer.com el 11 de enero de 2014

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