¿Qué pasa en EEUU? La Administración reabre

do your jobEl 1 de octubre cerraba la Administración estadounidense como consecuencia de la oposición de los republicanos a los presupuestos presentados por Obama, con el objetivo de derogar la reforma sanitaria, conocida como Obamacare. El 17 de octubre se marcaba como fecha límite para alcanzar un acuerdo entre demócratas y republicanos con el fin de evitar la suspensión de pagos.

Finalmente, unas horas antes de superar el techo de deuda, tanto el Senado como la Cámara de Representantes llegaban a un acuerdo que eleva el techo de endeudamiento hasta el 7 de febrero y desbloquea el presupuesto federal para reabrir la Administración hasta el 15 de enero.

¿Por qué se ha superado el techo de deuda?

El techo de deuda es la cantidad por la que Estados Unidos puede endeudarse, que está limitada por el Congreso, formado por el Senado y la Cámara de Representantes. Por esta razón, era de suma importancia que las dos cámaras votaran a favor de un mismo proyecto de ley, ya que Obama carece del poder para hacerlo él mismo.

Ayer, 17 de octubre, ese límite de deuda se situaba en 16,7 billones de dólares, que ya se alcanzó en mayo de este mismo año. Desde ese momento, el Tesoro ha estado aplicando medidas extraordinarias para seguir pagando sus gastos.

El límite se ha alcanzado porque los gastos son mayores que los ingresos. Desde el comienzo de la crisis financiera en 2007, el Gobierno norteamericano intentó reforzar la economía y estabilizar el sector financiero inyectando cada vez más dinero.

Así, actualmente según la Oficina de Presupuesto del Congreso, la deuda de EEUU equivale a un 73% del producto interior bruto norteamericano, el doble de lo que era en 2007.

¿Cuándo empezó la disputa y por qué?

Desde 1960 el techo de endeudamiento estadounidense se ha elevado en 78 ocasiones y, desde 1976, la administración pública se ha cerrado 18 veces.

El precedente más similar al actual fue el de 2011, cuando también se evitó la suspensión de pagos en el último momento, pero a cambio de recortes sociales. Además, fue el año en que los republicanos alcanzaron la mayoría en la Cámara de Representantes.

Similar a la situación actual con la facción del Tea Party, la bancada más conservadora del Partido Republicano, en 2011 los republicanos se negaron a elevar el techo de endeudamiento si el Gobierno de Obama no recortaba en sanidad y educación. El presidente norteamericano dio su brazo a torcer y votaron a favor. La situación llegó a tal extremo que, por primera vez, la agencia de calificación Standard & Poor’s rebajó la nota de EEUU de AAA (la más alta), a AA+ (un nivel por debajo).

Finalmente, el Congreso autorizó un incremento del techo de deuda postergando para después de las elecciones presidenciales de noviembre de 2012 una solución más amplia.

Pero, ¿cuál era el objetivo de los republicanos? Pensaron que si ganaban las elecciones de noviembre, sacarían adelante su plan de reducción de gastos. Sin embargo, fue Obama quien ganó las elecciones presidenciales.

¿Qué consiguieron los republicanos?

Aunque no lograron su objetivo principal, sí consiguieron retrasar un año la reforma sanitaria de Obama, que ya se había aprobado en 2010. Algo que esta vez no han conseguido.

Tanto republicanos como demócratas han convertido el techo de deuda en un arma para intentar imponer sus programas políticos, llegando simplemente a negociaciones presupuestarias a corto plazo.

Desde la reelección de Obama en 2012, los republicanos han intentado ganar votos mediante las disputas en las leyes más polémicas.

Sin embargo, según los últimos datos recogidos en una encuesta llevaba a cabo conjuntamente por la CNN y ORC International, el 63% de los encuestados señalaban como responsables a los republicanos del cierre administrativo, y un 57% se mostraban descontentos con la actuación de los demócratas. Aunque la diferencia no sea abismal, la bancada republicana parece estar perdiendo apoyo, sobre todo la facción del Tea Party.

¿Cómo se han desarrollado las negociaciones?

A pocas horas de llegar a la fecha límite marcada por el Tesoro de EEUU, que ya había anticipado que el 17 de octubre dispondría de menos fondos para hacer frente a sus obligaciones, el Congreso alcanzaba finalmente un acuerdo que aplaza el endeudamiento hasta el 7 de febrero y reabre la Administración hasta el 15 de enero. Además de señalar en la agenda política el 13 de diciembre como fecha para el comienzo de negociaciones presupuestarias a largo plazo.

Tras varios intentos de negociación desde la segunda semana del cierre administrativo, Obama decidió dejar la decisión en manos del Senado, donde la mayoría es demócrata.

Así pués, el Senado respaldaba por 81 votos a favor y 17 en contra, el acuerdo bipartito para poner fin de forma temporal al bloqueo fiscal que, desde el pasado 1 de octubre, puso en la cuerda floja al país. En la Cámara de Representantes ha habido 285 votos a favor y 144 en contra.

Como ya ocurrió en 2011, a dos días de la suspensión de pagos, el presidente republicano de la Cámara de Representantes John Boehner, anunciaba una propuesta para reabrir la Administración y elevar el techo de deuda, pero modificando la reforma sanitaria.

Sin embargo, en esta ocasión, frente a un Partido Republicano dividido y un Barack Obama dispuesto a continuar con su política sanitaria, ese mismo día se anulaba la propuesta por falta de apoyos.

Tras la incesante confrontación política, el acuerdo se ha firmado sin consecuencias negativas para Obamacare.

¿Consecuencias de la confrontación?

El enfrentamiento entre demócratas y republicanos tiene como consecuencia la crisis fiscal vivida estos últimos días, que a su vez provocó el cierre de la Administración desde el 1 de  octubre, dejando sin empleo y sin sueldo a unos 800.000 trabajadores federales.

Numerosos servicios y organismos públicos tuvieron que cerrar por falta de fondos, lo que se traduce en un precio para los estadounidenses de alrededor de 24.000 millones de euros, según Standard & Poor’s.

Políticamente, los republicanos se han visto castigados por los ciudadanos y divididos en su interior por una mayoría liderada por Boehner y por la rama ultraconservadora, el Tea Party, cuyo fin es deshacerse de la reforma sanitaria estadounidense. Obamacare es una ley aprobada por el Congreso, firmada por el presidente y ratificada por el Tribunal Supremo, que además cuenta con un sistema de financiación propia, ajeno al presupuesto federal objeto de debate.

Pero el Partido Republicano no es el único perjudicado tras el cierre administrativo. Esta crisis presupuestaria pone en tela de juicio el liderazgo internacional de Estados Unidos, puesto que debido a los problemas internos de gobernabilidad, la estabilidad económica mundial no está garantizada, si no que tambalea cada cierto tiempo.

Como el propio Barack Obama ha criticado, “es necesario dejar de gobernar de crisis en crisis”. Veremos si lo consiguen en las próximas negociaciones.

Artículo publicado en elinquirer.com

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